Probamos el Mazda3 2.0 120cv Skyactiv-G

Hoy probamos uno de esos coches que nunca están en la lista de de deseos de cara a la compra de un coche nuevo y en cambio si tendrían que estar.

Nos explicamos, el Mazda 3 es sin duda uno de los compactos más recomendables y atractivos del mercado, pero desde no hace muchos años, las versiones gasolina y menos las que no cuentan con turbocompresor, son unas apestadas, el motivo? que algunas marcas, nos han vendido que un motor de baja cilindrada con turbo gasta menos que uno atmosférico de igual potencia pero mayor cubicaje, lo cual es mentira, ya que el motor pequeño, gasta muy poco cuando vamos pisando huevos, pero en el momento que entramos en autopista, en ciudad o si queremos disfrutar de una carretera de curvas, los consumos se ponen al mismo nivel o superior que el motor atmosférico de igual caballaje. Pero porqué las marcas nos quieren engañar? Porqué un motor de 1,2 litros con turbo cuesta bastante menos de fabricar que uno de 2 litros, y si hacemos 2 millones de motores y nos ahorramos 45 euros por motor, son 90 millones de euros de beneficios. Además los motores cómo el que hoy nos ocupa, apenas tienen averías, son fiables y robustos, entonces de qué van a vivir los concesionarios? de cambiar aceites y reparar abolladuras?. pues no los motores más complicados, con mucha electrónica, turbos, sensores,.. se estropean mucho más a menudo y sin duda dejan un buen margen de beneficio a los talleres, a esto se le llama macroeconomía!.

Pues Mazda, siempre tan rebelde, recordemos que sigue empeñada en que disfrutemos de los motores Wankel a pesar de las trabas medioambientales en todo el mundo, ha puesto en primer lugar al cliente, su bolsillo y la voluntad de mantener la fama de coches fiables que el ganar un euro más en cada unidad vendida. Así el fabricante Japonés, ha desarrollado una gama de motores nueva, con inyección directa y aspiración atmosférica, que gracias a la tecnología Skyactiv de Mazda, consume poco, pesa poco y dispone de unas buenas prestaciones.

Este motor, a pesar de no contar con turbocompresor, no tiene nada que envidiar en cuanto a prestaciones y consumos a sus rivales. La potencia máxima se encuentra en la parte más alta del tacómetro, lindando con el corte de inyección y no es hasta pasadas las 4000 revoluciones que se nota que el motor empuja con decisión.

Este motor tiene unos buenos bajos, pero es a medio régimen dónde es palpable la falta de push que le daría un compresor, pero en cambio en la zona alta es muy divertido. Es un coche que se conduce a la vieja usanza, tranquilo en el día a día y subiéndolo de vueltas si queremos disfrutar al volante.

Este motor es mucho más agradable y con una mejor respuesta de lo que nos tenían acostumbrados los atmosféricos de 2 litros de cilindrada, ahora disponemos de hasta 20 Nm más de par (210 en lugar de 190) y además a menos revoluciones.

Su aceleración en el 0 a 100km/h es excelente, con unos rápidos 8,9 segundos, las recuperaciones, si tiramos de cambio, también sorprenden por su prontitud. La velocidad punta se sitúa en unos buenos 195 Km/h.

El consumo es sin duda su mejor baza, que un gasolina de 2 litros de cilindrada y 120 caballos se sitúe en tan solo 5,8 litros a los 100 kilómetros en nuestro trayecto habitual sólo está a la altura de los mejores motores, como el 1,4 turbo de Opel o el 1,4 Turbo ACT de Volkswagen.

La caja manual de 6 relaciones es cómo siempre en Mazda, suave y precisa, no muy rápida, pero además el escalado de marchas está bien pensado.

Un detalle importante es su bajo peso, 1,2 toneladas, lejos de las 1,5 toneladas de alguno de sus competidores.

En marcha es un coche silencioso y suave, en ciudad es cómo rodar aislados del tráfico, ya que el aislamiento está muy logrado y el motor ni se percibe. El coche es ágil y la visibilidad correcta. En maniobras de estacionamiento sorprende por su facilidad de conducción.

Y es en carreteras reviradas donde de verdad se disfruta de una mecánica así, el amplio abanico de revoluciones disponibles lo hacen apto para tramos revirados, donde el empuje es necesario en la parte alta del cuentavueltas.

En autopista, consume poco, es cómodo y permite hacer grandes tiradas sin cansancio, además la suspensión tiene un tarado que aúna confort y aplomo.

La dirección cómo sucede siempre en la casa nipona, es precisa e informativa y la frenada dispone de buen mordiente y potencia.

El interior sigue el diseño que ya hemos visto de otros modelos del fabricante Japonés, materiales de calidad, diseño sobrio, buena disposición de relojes y mandos y sobretodo una enorme facilidad de uso.

Los asientos son cómodos y se adaptan sin problema a nuestra espalda, además gracias a las amplias regulaciones siempre encontraremos la posición idónea.

El acceso a las plazas traseras es correcto, ya que es un vehículo de 5 puertas. Hay espacio para dos adultos cómodamente y tres apretaditos.

El maletero del Mazda3 es de buen tamaño (364 litros) y su boca de carga amplia, no tendremos problemas en este aspecto. 

Valoración Final

El Mazda 3 Gasolina de 120 caballos es una gran alternativa de coche familiar, es amplio, está bien acabado, consume poco, corre más que suficientemente y económicamente es muy atractivo, desde 21.000 euros pero con unos mantenimientos bajos, fiabilidad a prueba de bombas y un bajo consumo, qué más quieres?

 

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